
“Un hombre que no cree en el amor, es como un hombre asfixiándose en una caverna, burlándose del aire puro”.
INTRODUCCIÓN:
La psicología es la ciencia, disciplina, arte o como se le pretenda nombrar, más hermoso de todos. Pido una disculpa de antemano a los lectores que encuentran la verdad únicamente en la ciencia y a quienes han dejado de creer en el hombre, pues descubrirán (o inventarán) grandes desavenencias con quien escribe, a lo largo de este ensayo, pues el autor tiene un plan para la psicología totalmente antagónico. La importancia es subjetiva, empero, dentro de esta relatividad, “el hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en cuanto que son, de las que no son en cuanto que no son” , este escrito trata sobre el hombre y su relación con la disciplina más hermosa que tuvo el deleite de crear, es ahí donde reside dicha importancia. Advierto también que mis referencias estarán basadas en ideas y pensamientos y no en estudios científicos controlados y comprobados, por razones que están expuestas en el trabajo, el cual tratará de administrar en su lector grandes dosis de humanismo a sabiendas de que solo se podrán asimilar dosis pequeñas. Implícito en este punto se encuentra la utilidad del presente. El beneficio se encuentra subyacente y latente en estas dos mil ciento diecisiete palabras, es derecho y responsabilidad de cada quien el tomarlo o no.
DESARROLLO:
Desarrollar qué es lo que pienso hacer con la psicología indica un cariz unilateral. En cambio, pienso que la psicología y yo estaremos en una constante relación e intercambio. Esta ciencia, que mas que ciencia la considero un arte, me irá forjando continuamente y cambiando mis valores, mis visiones, mis percepciones, mis juicios y prejuicios, mis paradigmas, mi pensamiento, mi sentir, en fin, mi cosmovisión, dando como resultado un hombre más comprensivo y feliz. Yo a su vez, a modo de pago de gratitud, aportaré mis ideas más brillantes a la psicología, ideas que se generaron gracias a que la psicología me quito cierta suciedad de mi ser y que sin ella no hubiera sido posible o la idea hubiera salido con un enfoque totalmente diferente y con fallos desde el inicio. Estas ideas ayudarán a futuros individuos que después aportarán sus ideas y es así como empezará un círculo virtuoso, la primer labor que pienso hacer con la psicología.
Hace tiempo tuve una idea, y plantee el problema de por qué la sociedad no valora el humanismo y como las personas humanistas generalmente no tienen lo que quieren y más aun lo que se merecen, en cambio los depredadores, explotadores, vaya, verdaderos antropófagos, tenían las riquezas. Pensé que la solución sería convertir al humanismo en un negocio rentable, que el buen comportamiento y la filantropía dejaran buenos honorarios, esos sí serían llamados con justa razón honorarios, el problema es que aún no encuentro como hacer del humanismo un negocio rentable, la única forma que he encontrado de hacer eso, es mediante la psicología.
Tal vez no tenga que buscar más, tal vez es la psicología el camino, sin embargo, tengo que trabajar en saberlo vender, cambiar las conciencias, tengo que saber prostituirme ante el capitalismo, lo que representa ya una derrota hacia mi filosofía y hacia la nobleza intrínseca de la psicología.
“Da sin medida y te darán sin medida.
Ama hasta convertirte en lo amado; más aún, hasta convertirte en el mismísimo Amor.
Y que no te confundan unos pocos homicidas y suicidas.
El bien es mayoría, pero no se nota porque es silencioso.
Una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que destruye, hay millones de caricias que alimentan a la vida.
El bien se alimenta de sí mismo, el mal se destruye a sí mismo.
Si los malos supieran que buen negocio es ser bueno, serian buenos, aunque sea por negocio.”
CABRAL, Facundo, Pensamientos.
La revolución de las conciencias juega un papel sumamente importante en mi plan, estoy consciente de que comprende una utopía tratar de revertir el proceso de alienación y enajenación a la que se nos tiene sometidos, los responsables de este sometimiento, no los nombraré, pues son algunos tan obvios y otros realmente tan inesperados que se vuelve tema completo de un ensayo u análisis diferente.
Soy un férreo creyente de que la solución a los problemas de salud mental encuentran sus raíces en dos áreas interrelacionadas: la psicología y la educación. Y defiendo con más vehemencia aun, la afirmación de que la respuesta al problema de la existencia humana es el amor .
Estoy totalmente en avenencia con Henry Brooks Adams: "Un maestro afecta la eternidad; nunca se sabe dónde termina su influencia". El maestro o educador es un ser con gran potencial para cambiar vidas. También puede convertirse en el iniciador de un círculo virtuoso. Algún niño puede elegir su vida y carrera por influencia de su “profe” predilecto, y este niño con su vida marcada por su educador, puede obtener grandes logros o dejar la misma marca que su maestro dejó en él, en otras personas, estas, a su vez, marcarán a otras y así en un círculo virtuoso. Y de ahí saldrán grandes hombres y grandes ideas. La historia apoya mi hipótesis, pues grandes hombres son discípulos (y después maestros) de grandes hombres.
Sin embargo, colisionamos aquí con un gran problema. El mentor puede dar las mejores lecciones de vida a sus alumnos, no obstante, cuando estos llegan a sus hogares se encuentran con una realidad diferente y contrastante con la que tratan de inculcarles sus profesores. La situación familiar también tiene un gran peso sobre la vida de los infantes. Y es aquí donde entra a combate la psicología. El psicólogo se encargará de ayudar a los niños, adolescentes y adultos a encontrar y escoger la ideología y la realidad que ellos decidan.
Regresando a la psicología, su devenir y situación actual. Dentro de mi primer proyecto (evolucionar el consciente e inconsciente colectivo) se encuentra el cambiar la pregunta ¿Por qué vivir con psicología? A ¿Por qué crees que puedes vivir sin psicología? Si viene cierto que pasados unos años, la mayoría (si no es que todos) hemos sido lacerados de algún modo, que la vida y la gente misma nos ha dado golpes de grandes y dolorosas consecuencias ¿Por qué creen que deben vivir lastimados toda su vida? Es como saber que existe una medicina y preferir vivir enfermos. ¿Por qué la nociva sociedad les hace creer que es primero tener un gran poder adquisitivo (efímero a final de cuentas) que vivir en armonía?
Sin embargo, me encuentro en una gran paradoja. La psicología y sus representantes siempre se esfuerzan por entender y comprender. ¿Por qué quien trata de entender y comprender todo y a todos es la más incomprendida? ¿Por qué la psicología es capaz de encontrar un lugar para todo en la sociedad e incapaz de encontrar un lugar para sí misma dentro de esta?
Este intento de cambiar el inconsciente colectivo que tienen las masas (específicamente los mexicanos) acerca de la psicología incluye publicar un libro de introducción a la psicología, no de su historia, sus teorías y autores, sino introducción a la psicología como arte de ayudar, se me ocurre nombrarle: “Manifiesto Humanista”. Haciendo aseveraciones fuertes pero contundentes para provocar polémica entre los puntos de vista opuestos a los míos, lograré que mis contrarios presten su atención hacia mi obra y después rebatiré sus argumentos con nuevas publicaciones, demostrando el carácter de imprescindible que debe tomar la psicología y su innegable esencia humanista.
Siendo así, podría empezar planteando que el psicólogo no es un extraño al que acudes para contarle tus problemas, el consultorio de un psicólogo es como una tienda de amigos, con un letrero que exprese: “Aquí vale más, bueno por conocer que malo conocido”. Un psicólogo es un amigo sabio, que te presta todas sus herramientas para que tú mismo construyas tu puente a la paz, la armonía y la felicidad.
Otra de las propuestas que realizaré para contribuir con la psicología, es una re-fusión. Esta resucitada refundición la componen psicología y filosofía. Considero que el psicólogo debe necesariamente ser también filósofo. Las razones y los argumentos que pudiera presentar son sólidos, sin embargo, no he encontrado aun autores que apoyen y respalden mi pensamiento.
Una de las razones que tengo para aseverar que el psicólogo debe complementarse con la filosofía subyace en la comunicación, que representa también una paradoja (el mundo está lleno de paradojas, el mundo en sí, es una paradoja), las dos formas de comunicación más comunes en la psicología, oral y corporal, son en ocasiones, una buena forma de incomunicar. El paciente/cliente puede empezar a describir un problema que tenga, pero si este parte de premisas falaces, es decir, su razonamiento aunque parezca verdadero, tiene raíces lógicas falsas, y si el psicólogo se las compra como verdaderas, no podrá atender correctamente el conflicto.
El filósofo, estudia el conocimiento (epistemología), la lógica y la mente. Entonces esta refundición es necesaria en primera, por la sabiduría, el nivel de conocimiento es directamente proporcional al número de opciones para resolver un problema, y en segunda, para identificar y saber cómo abordar y resolver estas deficiencias del lenguaje humano.
Me atrevo a aseverar que el enfoque humanista es una de las pocas terapias que gozan de carácter universal. Mi base y fundamento principal es: “Homo sum, humani nihil a me alienum puto” Soy humano, nada de lo humano me es ajeno. La psicología trata con el hombre, con el humano, por lo tanto, el humanismo no puede serle ajeno. Puede combinarse con otros enfoques terapéuticos, y es, desde mi punto de vista, recomendable, pero nunca dejarse de lado. Otra de mis bases usadas para defender al humanismo como terapia de carácter universal es un personaje ajeno a la psicología experimental pero principal representante del humanismo (y primer hippie de la humanidad): Jesús de Nazaret. Tratar de citarlo sería como parafrasear inútilmente mil libros enteros, no obstante, es ineludible reconocer su influencia y presencia intrínseca dentro de la psicología humanista.
CONCLUSIÓN:
Romper los paradigmas presentes es la clave para la evolución. Así que, si me preguntasen, a grandes rasgos, que es lo que pienso hacer con la psicología, respondería que romper los paradigmas y escrutar y sondear cuidadosamente las leyes hasta ahora establecidas.
Mi método no necesita someterse al capricho y arbitrio del método científico y sus comprobaciones. Desde la época de la ciencia newtoniana, se arraigo dentro del consciente e inconsciente colectivo, cualquier conocimiento filtrarlo mediante el positivismo, a mi parecer, tratar de hacer esto con la psicología para deslindarla de la filosofía fue, si bien no innecesario, si temporal, una manera de recordar que ambas disciplinas deben estar siempre yuxtapuestas.
Obedecer al positivismo y las ciencias empíricas es tan absurdo y reduccionista como creer que los actos y leyes morales de la vida humana se reducen a los 10 mandamientos del catolicismo, en ambos casos (métodos científicos y mandamientos) se limita el pensamiento y la libertad de acción, entre tantas otras cosas.
Soy consciente de que la posición actual de la psicología humanista no es lo suficientemente efectiva como para resolver problemas de gran carga psicológica que requieren pragmatismo, como es el caso de una violación o un secuestro violento. Los humanistas que hasta ahora han vivido, dejaron el camino empezado, pero su vida no alcanzó para llegar a dar a su querido humanismo una presentación terapéutica universal, es por aquí donde empezaré a trabajar con la psicología, trabajando con nuevas teorías y psicoterapias con el tan mentado método que propongo.
Tal vez mi vida tampoco alcance mi objetivo, pero como lo mencioné al inicio del desarrollo de mi trabajo, marcaré la vida de alguien, como alguien marcó la mía, y esta persona seguirá mi faena contagiando cada vez a más personas, hasta lograr el objetivo planteado, entonces mi vida habrá tenido sentido y trascendencia, aun cuando nadie recuerde mi nombre.
“Hasta que el pueblo las canta, las coplas, coplas no son, y cuando el pueblo las canta, ya nadie sabe el autor. Procura tú que tus coplas vayan al viento a parar, que al volcar el corazón, en el alma popular, lo que se pierde de gloria, se gana de eternidad.”
CABRAL, Facundo, Pensamientos.